La celebración del 78 cumpleaños de mi padre.
El cumpleaños de mi padre siempre era el día más especial del año para nuestra familia. Su lugar favorito en el mundo era la tienda, y no había otro sitio donde quisiera celebrarlo. Desde primera hora de la mañana, la tienda se llenaba de risas, de música y del olor a comida recién preparada. A todos los que entraban se les ofrecía comida y bebida, porque para él no había mayor alegría que compartir con los demás. No importaba si eras un cliente de toda la vida o alguien que entraba por primera vez — todos eran bienvenidos en su mesa.
Era un hombre que daba sin esperar nada a cambio, que encontraba felicidad en las cosas sencillas y que hacía sentir especial a todo el que tenía cerca. Cada vez que pienso en él, pienso en esa sonrisa que nunca faltaba. Han pasado los años, pero su forma de ser sigue guiando todo lo que hacemos en Martínez-Barcelona. Te echamos de menos cada día, papá